Lapajarera como concepto

Hola, me llamo Manuel y estoy aquí para contaros que es Lapajarera, esa palabra que va todo junto, como un apellido, pero, por donde empezar, bueno lo haré como todas las historias bonitas, desde el principio.

Siempre me han apasionado los trasteros, espacios llenos de objetos inertes, que descansan durante años a la espera de que alguien diga, “Anda mira, que recuerdos” De repente llega un día en el que te planteas para que guardar tanto, y sin querer te desprendes de momentos de memoria, que por algún motivo quisiste conservar, pero que ya no son necesarios, maldito día…. Me encanta pensar que todos estos muebles y objetos de descarte, tienen algo más, tienen alma. Si se guardan durante tanto tiempo, será por algo no?

Frases como en “con esta mesa celebramos tu cumpleaños” o “esta silla la heredé de la tía del pueblo, me contaba que era de su bisabuelo y siempre leía cuentos antes de dormir” “En este espejo pasaba horas mirándome cuando tenía 15 años” … son testimonios de que ahí, hay más!

Conoce Lapajarera

En 2014 me topé con un negatoscopio, una especie de lámpara, que descansaba en un piso abandonado al que me invitaron para realizar un proyecto de reformas. Llevaba ya muchos años pintando pequeños objetos y miniaturas y este me pareció especial, diferente, parecía que podía pintarlo. Investigue su uso, y consiguió despertar en mi mayor interés, se trataba de una pantalla luminosa donde los médicos leen radiografías, ¿en la basura?. Esto me hizo pensar que ese objeto no podía acabar su historia, y con un nuevo look podría convertirse en un detalle singular para la decoración de cualquier otro hogar y comenzar algo nuevo, empecé a trazar, sin pensar, con una simbología que llevaba guardada en mi cabeza, oculta y sin más nació Lapajarera…

El concepto de la reutilización del recuerdo, del decorar con el descarte, el concepto por lo que lo viejo recupera su alma y se hace la vida infinita.

Hecho en Cádi, Cádi con corazón y sabor internacional

Lapajarera se basa en lo que soy, en lo que he aprendido y en lo que huele a mis raíces. Toda una vida en Cádiz, que se refleja en los colores, las formas y la manera de expresar. Calurosos veranos en las costas de Conil, Tarifa y Vejer, paseos de otoño por El Bosque, Castellar ó Arcos de la Frontera, noches de diversión por El Puerto, Jerez y Cádiz, rutas espontáneas por Sanlúcar de Barrameda, Chiclana o San Fernando y toda una vida en Puerto Real, mi casa, en el centro de todo… Cada mueble, cada objeto, cada figura… habla de eso, de una forma de sentir, de olvidar que el tiempo pasa, de estar en un lugar donde todo es magia… muebles con corazón, objetos con alma, todos…hechos en Cádiz…

Un Mueble diferente, la consola Rose

Hasta Marzo de 2015 que no adquirí el estudio, todos los muebles y objetos eran firmados bajo mi nombre personal, Manuel Rod, no entendiéndose bien el concepto, y no existiendo un espacio, que diera cabida a todo lo que pasaa por mi cabeza. Es justo en el momento en el que aparece el cuarto lavadero que hoy es Lapajarera, cuando todo cobra un significado diferente, y se genera un entorno idóneo, un hogar para todos estos muebles y objetos de descarte. Un espacio donde todo era fácil, y cada rincón respiraba energía.
Pues como todo hubo un día uno, y allí en aquella profunda soledad estaba Rose. Una pequeña consola, muy apolillada, único elemento existente dentro de la vivienda, esperando, como si el tiempo no pasará y temiendo lo peor… su fín. Pero no fué así, su historia sería diferente, ya estaba en Lapajarera!. Durante la obra se convirtió en una perfecta mesa de trabajo para el equipo de albañilería, siendo lugar para estudiar planos, apoyar herramientas y hasta echar risas en torno a ella. Una vez finalizada la reconstrucción, no cabía duda, Rose debía ser restaurada y formar parte del estudio. Sin embargo hasta aquí, nada más significativo que ser el primero en entrar… no obstante algo ocurrió
Invitaron a Lapajarera a participar en una exposición colectiva en Puerto Real, y Rose fue la elegida para representar al estudio, con orgullo, ¿quién se lo iba a decir? y algo mágico sucedió, captó la atención de dos grandes profesionales, Silvia y Pablo, y con ellos empezó una nueva aventura… un nuevo paseo virtual, Rose marcó un nuevo espacio, esta vez en la red.
Lapajarera también Online

Simbologías básicas: el ojo y la mano

Visto uno, visto todos… Parece que a simple vista todos los muebles y objetos de Lapajarera son iguales, podríamos decir que sí, pero realmente no es del todo cierto. Es verdad que una vez pasan por el estudio, todos estos objetos de superficies pálidas, muebles color provenzal, piezas oxidadas, adquieren música, ganan vida y se llenan de color… reciben un trazo que les identifica y que son huella de las energías del estudio. Muebles que por regla general acaban en un contenedor, esperando a su fín. Figuras y objetos humildes, que durante años han dado servicio al hogar y ya tienen que despedirse. Es por ello que lleno su superficie de ojos, para que sea fácil ver su mirada, el reflejo de sus almas, y de manos, que muestran de donde vienen, lo bonito de sus historias, la humildad de la pieza…junto con estos elementos, otros que completan el cuento y hacen de cada mueble o pieza un bonito recuerdo que contar.

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